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Joey J. Arnold

Joey J. Arnold, Vicepresidenta, Comunicaciones Corporativas

Joey J. Arnold

Vicepresidente, Comunicaciones Corporativas

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Soy afortunado de haber crecido en una familia que valora la ética del trabajo, la honestidad, la integridad y el buen trato a las personas. Creo que esa base es lo que desde el primer día me hizo sentirme en Swagelok como en casa.

Cuando conseguí mi empleo como operador de máquinas en una pequeña instalación de Swagelok, pensé que sería un trabajo temporal. Al fin y al cabo estaba terminando mis estudios como formador para personas de discapacidad múltiple. Pero acababa de terminar mis prácticas, y la experiencia no fue lo que había imaginado. Es más, estaba algo desilusionado y quería empezar una nueva carrera. Así que mientras manejaba una máquina multihusillo fabricando terminales de mangueras, pensaba en mi futuro.

Cuando llevaba cerca de dos meses en Swagelok, se me acercó un director que sabía de mis planes de volver a la universidad. Me dijo que si me especializaba, Swagelok pagaría mi carrera. Así que mantuve mi trabajo a tiempo total como operador de máquinas, fui a la universidad a tiempo total en horario nocturno, me gradué en empresariales y finanzas, e inicié mi carrera en Swagelok.

El compromiso de Swagelok con la educación, capacitación y desarrollo me ha enseñado la importancia de ser un estudiante constante. Las oportunidades son muchas, pero tienes que querer crecer y probar nuevas experiencias—y eso es lo que he hecho en mi carrera.

Pronto me hice supervisor, y más tarde se me ofreció un puesto como superintendente de montaje. Me encantaba estar tan conectado a nuestros productos. Porque una de las cosas que más me gusta de Swagelok es que hacemos cosas tangibles. Años después de que nos hayamos ido, nuestros productos estarán allí, y hay una cierta sensación de orgullo o éxito al ver salir los productos por la puerta.

Se me ofreció entonces liderar un proyecto de reestructuración de los procesos de fabricación de Swagelok. Lo cual fue una magnífica oportunidad de conocer cada parte de Swagelok, ya que realizamos evaluaciones para ver cómo optimizar el flujo o fabricación del producto. Este trabajo fue un precursor de nuestro centro de tramitación de pedidos y de nuestro campus Highland, y fui afortunado de formar parte de aquellos equipos de trabajo.

Esa experiencia dio paso a mi primera gran promoción, como responsable de instalaciones corporativas y gestión de riesgos. Sabía que el cambio desde el lado de operaciones del negocio a un área más interna sería un desafío, pero era una oportunidad de mostrar lo rápido que puedo aprender. El componente de riesgo era muy interesante y ameno de conocer, y el trabajo con las instalaciones corporativas era como un anillo al dedo para mi pasión de construir cosas. Otra vez acabé amando lo que hacía y fui promocionado para director.

Por aquel mismo tiempo se me ofreció liderar una iniciativa para evaluar una compañía que adquirimos en la Isla de Man; necesitábamos decidir qué productos seguirían fabricándose allí, y cuáles deberían trasladarse a Solon. Ese proyecto era probablemente uno de los más difíciles para mí, debido a la parte emocional de la gente implicada, pero me dio un respeto saludable por el papel de las comunicaciones corporativas. Para el éxito del proyecto, era crítico que los empleados comprendiesen que la reestructuración no solo era importante para Swagelok, sino también para los empleados de la Isla de Man. Queríamos asegurar que los estábamos poniendo en la posición de mayor éxito posible, al mismo tiempo que los integrábamos en nuestra cultura y nuestras políticas. Estoy orgulloso del trabajo que hice para transmitir esa visión a los empleados con armonía y llevar adelante la iniciativa.

Y entonces me trasladé a mi primer puesto de cara al cliente, como director en atención al cliente. Y de nuevo vi la oportunidad de aprender más, y lo hice. En ese departamento está todo lo bueno de Swagelok: el entusiasmo, el compromiso con el cliente, el deseo de hacer lo correcto. La pasión de nuestros empleados es contagiosa, y debo admitir que obtengo mucha energía de ese entorno alegre. El siguiente paso de mi carrera llegó con cierta sorpresa: Fui nombrado tesorero. La oportunidad se adaptaba perfectamente con la finalización de mi programa ejecutivo MBA en la Case Western Reserve University. Aún y así, las responsabilidades parecían algo abrumadoras al principio. Había mucho que aprender y hacer, incluyendo establecer relaciones y credibilidad con nuestros proveedores y administradores financieros, además de un montón de formación académica. Pero entonces dejé de pensar dónde estaba. En cada cambio, he estado rodeado de gente que me ha ayudado a triunfar. La gente de Swagelok está comprometida entre sí, y en entornos así el éxito es casi tu destino.

Ahora, en mi puesto como vicepresidente de comunicaciones corporativas, estoy concentrado en la claridad de nuestros mensajes—a nuestros empleados y a nuestros clientes—porque la comunicación es tan importante para mejorar la implicación de los empleados como para perfeccionar nuestra marca. También me encanta seguir integrando la comunicación empresarial para crear un mensaje consistente, y en la ejecución de nuestra estrategia digital con nuevas formas de interacción con nuestros clientes. Fuera del trabajo, me gusta pasar tiempo con mi mujer y mis dos hijas, y también colaborar con la comunidad. Creo que es importante recordarnos a nosotros mismos que somos parte de algo más grande, y el trabajo en los comités sin ánimo de lucro es una vía de contribución. Después de siete años, recientemente he dejado la Junta de Weaver Industries, una entidad sin ánimo de lucro que emplea a personas con discapacidad, y me he unido a la Junta de la Fundación MetroHealth. Me apasiona su trabajo con las comunidades marginadas, así como su Centro de Trauma Nivel 1 y unidad de quemados, que ofrecen servicios básicos a personas gravemente heridas. Soy también miembro del Consejo de la Fundación Swagelok.